Reporte final
El presente estudio abarcó 43 escuelas distribuidas en 18 Municipios. Se contó con 53 participantes siendo la mayoría mujeres (84%), con un promedio de edad de 38 años; sin embargo, con una amplia desviación estándar que se ubicó en ± 10 años (ver gráfica 1 y 2), lo cual indica que los docentes que atienden los tres primeros años de enseñanza básica constituyen una población bastante heterogénea en lo que respeta a sus edades.
La mayoría de de los participantes presentaron estudios de Normal Superior (52%) (ver gráfica 3) y ejercían la función de docencia (87%) (ver gráfica 4). Asimismo se observa en la tabla 2 que la función docente presentó en su mayoría (91%) un nivel de escolaridad de Normal Superior (57%) y Básica (35%), lo cual nos indica que se cuenta con recursos humanos que han cursado alrededor de 12 años de estudios formales, por lo que al momento de elaborar un programa de capacitación resulta importante tomar estos datos en consideración.
En lo que respecta a la ubicación de los planteles y los recursos de que disponen, se reportó que la mayoría se ubicó en la zona urbana (61%), seguida de la rural que constituyó el (23%) (ver gráfica 4). La construcción predominante fue la de Cemento/concreto (ver gráfica 16). Asimismo se reportó que el 100% de los planteles contaba con el servicio de energía eléctrica (ver gráfica 17). En promedio los planteles albergan a 847 alumnos distribuidos en 32 grupos, los cuales son atendidos en promedio por 24 maestros. Lo cual significa que en promedio los maestros atienden a 35 alumnos, cifra que aun cuando está por encima de los 20 recomendados en la propuesta de la nueva escuela, se encuentra dentro del promedio de alumnos que atienden los maestros en América Latina (CREFAL, 19 de agosto, 2002; Ministerio de Educación Nacional República de Colombia, 2001; Soto, 2003).
El equipamiento informático y audiovisual en los planteles indicó estar de manera general por debajo del 37%, a excepción de la Grabadora que fue mencionada por la mayoría de los docentes (76%) (ver gráfica 18).
De los ocho planteles en los que se reportó contar con equipo informático, en tres de ellos se destinaba exclusivamente para uso administrativo, en tres más con fines educativos y en dos se les daba ambas funciones (ver gráfica 19). Cabe señalar que no se reportó que escuela alguna tuviera acceso a Internet.
En la gráfica 12 podemos observar que en las zonas en que se ubicaron las escuelas, los servicios de energía eléctrica y abastecimiento de agua potable tienen una cobertura por encima del 90%, en tanto que el teléfono y la señal de radio y de televisión se ubican alrededor del 60%; siendo el servicio de drenaje el que presentó la menor cobertura (35%).
El panorama anterior indica la necesidad y conveniencia de invertir en el equipamiento de estos planteles, dado que de conformidad con los reportes cuentan con las instalaciones suficientes, así como la infraestructura urbana necesaria para aprovechar los equipos que en ellas se instalen.
Asimismo los datos concernientes a los sitios públicos y privados en los que se puede tener acceso a las TIC remarcan la necesidad de equipar a los planteles con estas tecnologías, toda vez que su cobertura es limitada, encontrando que sólo en 21 escuelas se reportó contar con estos sitios, lo que representa poco menos de la mitad de la muestra (ver gráfica 13 y 14).
Los datos anteriores llevan a concluir que la fuente principal de contacto e interacción con las TIC se da fuera del plantel escolar, afirmación que se refuerza con los datos reportados en lo concerniente al equipo con que cuenta la coordinación del CETT y el acceso de los docentes al mismo.
El 95% de los participantes indicó que la coordinación del CETT dispone de un espacio de trabajo (ver gráfica 9). Asimismo los resultados señalan que el nivel de equipamiento informático esta alrededor del 80% y el audiovisual por arriba del 50% (ver gráfica 10). Lo cual indica que la infraestructura actual presenta una plataforma tecnológica que posibilita la capacitación apoyada en la telemática.
Aunado a la presencia de los recursos tecnológicos, se encontró que el 73% de los participantes reportaron que se les permitía el uso de los equipos y sólo 12% señaló que no tenían acceso al mismo. Esto nos habla de una apertura de la coordinación del CETT que si bien no es total, resulta importante, en cuanto a la incorporación de los docentes en el uso de las TIC.
Los reportes indicaron que únicamente la televisión estuvo presente en casi todos los hogares de los docentes (92%). Por otra parte la videocasetera fue reportada por menos de una cuarta parte de los participantes (23%) y las demás tecnologías informáticas y audiovisuales fueron mencionadas por entre el dos y cuatro por ciento (ver gráfica 23).
Por lo que se puede concluir que el punto principal de acceso para los docentes a las TIC es la Coordinación del CETT, seguido de los centros públicos y privados que brindan estos servicios. En contraste el centro laboral y el hogar del docente presentan un equipamiento muy limitado, lo que restringe el uso de las TIC principalmente en lo que refiere a incorporarlos en el salón de clases.
En lo que respecta al uso del equipo con fines educativos, se encontró que sólo en 19 planteles se reportó su uso, lo cual constituye el 51% de las escuelas en las que se indicó contar con algún equipo (ver gráfica 24); siendo el equipo de sonido el más empleado (58%), seguido de las computadoras (14%), retropoyectores (14%), equipo audiovisual (7%) y televisión (7%) (ver gráfica 25). Datos que señalan la relación positiva entre el equipamiento presente en las escuelas y el uso educativo que se la da a los equipos con que se cuenta (ver gráficas 18, 24 y 25).
Podemos observar en la gráfica 26 que el uso que se le da a los equipos al interior de clases permite suponer que los docentes que emplean estas tecnologías se encuentran, con base a la escala propuesta en el Reporte de 1999 emitido por The CEO Forum on Educational Technologies, en la etapa de Adaptación (ver gráfica 26 y 27).
En lo que respecta al estado de los equipos, los reportes indicaron que es adecuado (ver gráficas 28 y 29), esto aunado a la disposición de las autoridades de los planteles (50%) y la comunidad escolar (55%) (ver gráficas 30 y 31), permite suponer que la futura inversión que se realice en el equipamiento de los planteles, contará de entrada con un amplio sector de la población lo que permitirá ser aprovechada por el tiempo total de vida útil de los equipos.
Sin embargo, como se desprende de la gráfica 33 y las tablas 8 y 9, para aprovechar plenamente la infraestructura informática y audiovisual existente, así como cualquier inversión que se realice al respecto, es imperante implementar un programa de capacitación docente para el uso de las TIC que les permita alcanzar las habilidades previstas en la etapa de Innovación propuesta en The CEO Forum on Educational Technologies, o también nombrada por la UNESCO (UNESCO) como de Transformación.
Actualmente la mayoría de los participantes, particularmente los docentes, se perciben como sin preparación (43%) o algo preparados (40%) en el manejo del equipo audiovisual (ver tabla 8), y sin preparación (67%) o algo preparados (25%) en el manejo del equipo de cómputo (ver tabla 9).
Esto se explica en el hecho de que independientemente de que existe un marcado interés por aprender el uso de la tecnología, así como de aprovecharla para su formación (ver tabla 10, gráfica 36 y 37), existen porcentajes menores en cuanto a los cursos de capacitación que tomaron durante sus estudios formales para el uso de las TIC; ya que sólo se reportó un 14% de participantes en el caso del equipo audiovisual y 22% para el equipo de cómputo.
Asimismo, de los docentes que señalaron tener conocimientos en el manejo del equipo audiovisual, el 36 % indicó que lo obtuvo mediante autoaprendizaje y otro 36% a través de asesoría o apoyo; en contraste con el 14% de los cursos, ya sea por parte de la institución en la que labora el docente o tomados de manera privada. Por otra parte, destaca el dato respecto a que los docentes con conocimiento en el equipo de cómputo lo adquirieron, en su mayoría (44%), en cursos impartidos por sus instituciones, y el 22% por cursos particulares; pero a diferencia del equipo audiovisual, no se mencionó el autoaprendizaje.
Finalmente, los profesores que habían recibido algún curso de capacitación en el manejo del equipo de cómputo, reportaban en su mayoría (67%) que éste había tenido lugar hace más de seis meses y menos de seis meses (62%) en el equipo audiovisual (ver gráficas 34 y 35).
En resumen, se observa que la mayoría de los participantes (31, 58%) se ubicaron en la primer etapa de adopción de la tecnología y sólo 8 (15%) reportaron tener algún grado de manejo de los equipos audiovisuales y/o de cómputo, ubicándose en la segunda y tercera etapas (ver en la tabla 10).
Por lo que se concluye que aún cuando los reportes indican que la presencia de las TIC y el conocimiento para usarlas son limitados, existen condiciones favorables para que la inversión que se realice tanto en equipamiento como en capacitación docente en este país ofrezca resultados óptimos.
Referencias bibliográficas
CEO Forum on Educational Technologies. (1999, 1999). Year 2 report, professional development: A link to better learning "meeting individual teacher needs: The teacher technolgy adoption process". Retrieved 10 de enero, 2005, from http://www.ceoforum.org./reports.html
CREFAL. (19 de agosto, 2002, 2004). Agustín nieto caballero. Retrieved 15 de marzo, 2005, from http://www.crefal.edu.mx/biblioteca_digital/enlaces
/educadores_latinoamericanos/colombia/nieto.htm
Ministerio de Educación Nacional República de Colombia. (2001). Más campo para la educación rural, Periódico Al Tablero: Ministerio de Educación Nacional República de Colombia.
Soto, M. L. (2003). El currículum de la formación docente en américa latina, Revista Intramuros.
UNESCO. (2002). Information and communication technology in educatión: A curriculum for schools and programme of teacher development. Retrieved 16 de enero, 2005