Reporte final

El presente estudio abarcó 45 escuelas distribuidas en 9 municipios del Departamento de Chalatenango; además, se contó con un participante por plantel. La mayor parte (68%) de la muestra fueron mujeres, el promedio de edad de los participantes fue de 35 años y la desviación estándar se ubicó en ± 6 años (ver gráfica 1 y 2), lo cual indica que los docentes que atienden los tres primeros años de enseñanza básica constituyen una población bastante heterogénea en lo que respecta a sus edades.

La mayoría de los participantes presentaron estudios de Normal (63%) (ver gráfica 3) y ejercían la función de docencia (53%) (ver gráfica 4). Asimismo se observa en la tabla 2 que la función docente presentó en su mayoría (42%) un nivel de escolaridad de Normal Básica, lo cual nos indica que se cuenta con recursos humanos que han cursado alrededor de 12 años de estudios formales, panorama que señala que existen los recursos humanos propicios para aprovechar los cursos de capacitación en las TIC.

En lo que respecta a los planteles y los recursos que disponen, se reportó que la mayoría se ubicó en la zona rural (85%), seguida de la semi-urbana (9%) (ver gráfica 6). La construcción predominante fue de Cemento/concreto (91%) (ver gráfica 15); asimismo se reportó que el 91% de los planteles contaba con el servicio de energía eléctrica (ver gráfica 16). En promedio los planteles albergaron a 158 alumnos distribuidos en 5 grupos, los cuales son atendidos por alrededor de 5 maestros. Esto significa que los maestros atienden a 31 alumnos aproximadamente; cabe señalar que este número está por encima de los recomendados en la propuesta de la Escuela Nueva, pero se encuentra dentro del promedio de alumnos que atienden los maestros en Nicaragua (35) y Guatemala (32) (CREFAL, 19 de agosto, 2002-2004; Ministerio de Educación Nacional República de Colombia, 2001, 2003) (ver tabla 3)

En general, el equipamiento informático y audiovisual en los planteles se reportó debajo del 31%, a excepción de la grabadora (87%). El equipo de cómputo se ubicó alrededor del 22%; la televisión fue reportada por el 31% de los participantes, en tanto que la videocasetera por el 22% (ver gráfica 17).

De los once planteles que reportaron contar con equipo informático, en 8 de ellos tenían parte de sus computadoras destinadas para uso educativo, en 3 para fines administrativos y en dos para ambos usos (ver grafica 18). Cabe señalar que en 5 escuelas reportaron contar con acceso a Internet y dedicarlo, en dos de ellas, a fines educativos; en dos más, a fines administrativos y, en una, a ambos usos (ver gráfica 19).

En la grafica 12 podemos observar que en las zonas en que se ubicaron las escuelas, el servicio de energía eléctrica tiene una cobertura del 93%, la señal de radio y televisión fue reportada por 80% de los participantes, en tanto que los servicios de agua potable, el teléfono y la pavimentación de las calles, se ubicaron entre el 53 y 22% de las escuelas, siendo el servicio de drenaje el que presenta la menor cobertura (9%).

El panorama anterior indica la necesidad y conveniencia de invertir en el equipamiento de estos planteles e infraestructura urbana, dado que de conformidad con los reportes cuentan con las instalaciones, así como la infraestructura urbana suficiente para aprovechar los equipos que en ellas se instalen.

Los datos concernientes a los sitios públicos y privados en los que se puede tener acceso a las TIC, remarcan la necesidad de equipar a los planteles con estas tecnologías, toda vez que su cobertura es limitada, pues se encontró que sólo en 9 escuelas se reportó contar con estos sitios (ver grafica 13 y 14).

Sólo el 21% de los participantes reportó que la coordinación del CETT dispone de un espacio de trabajo (ver gráfica 9). Asimismo, los resultados señalan que el nivel de equipamiento esta por debajo del 15%, con excepción de la computadora (23%) y la grabadora (62) (ver gráfica 10); lo cual indica que la infraestructura actual presenta una plataforma tecnológica que limita la posibilidad de la capacitación apoyada en la telemática.

Aunado a la carencia de los recursos tecnológicos se encontró que el 69% de los participantes que confirmaron la existencia de estos espacios, reportaron que no se les permitía el uso de los equipos y sólo 8% reportó que tenían acceso a los mismos; lo cual nos habla de que la Coordinación del CETT actualmente no constituye un espacio que facilite la interacción del docente con las TIC.

Los reportes indicaron que únicamente la televisión estuvo presente en casi todos los hogares de los docentes (96%), la videocasetera fue reportada por menos de la mitad de los participantes (49%), la computadora y la impresora por alrededor del 18% y sólo el 4% mencionó tener acceso a Internet (ver gráfica 22).

En consecuencia, se puede concluir que el acceso para los docentes a las TIC es muy limitado, de aquí que incorporar estas tecnologías al salón de clases requerirá de un doble esfuerzo; por una parte, la inversión en infraestructura y equipamiento, por otra, la capacitación docente.

En lo que respecta al uso del equipo con fines educativos, se encontró que sólo en 19 planteles se reportó emplearlo, lo cual constituye el 49% de las escuelas en las que se señaló contar con algún equipo (ver gráfica 24); siendo la grabadora la más empleada (53%), seguida del equipo audiovisual (21%), las computadoras (16%) y la televisión (16%). Datos que señalan una relación no lineal entre el equipamiento presente en las escuelas y el uso educativo que se la da a los equipos con que se cuenta (ver gráficas 17, 24 y 25).

Podemos observar, en la gráfica 27, que el empleo de los equipos al interior de clases permite suponer que los docentes que aplican estas tecnologías se encuentran, con base en la escala propuesta en el Reporte de 1999 emitido por The CEO Forum on Educational Technologies, en la etapa de Adaptación (ver gráfica 26 y 27).

En lo que respecta al estado de los equipos, los reportes indicaron que es adecuado (ver gráficas 28 y 29). Esto, aunado a la buena disposición de las autoridades de los planteles (47%) y la comunidad escolar (63%) (ver gráficas 30 y 31), permite suponer que la futura inversión que se realice en el equipamiento de los planteles, contará con la aprobación de un importante sector de la población; lo que permitirá que sea aprovechada durante el tiempo total de vida útil de los equipos.

Sin embargo, como se desprende de la gráfica 33 y las tablas 8 y 9, para explotar plenamente la infraestructura informática y audiovisual existente, así como cualquier inversión que se realice al respecto, es imperante implementar un programa de capacitación docente para el uso de las TIC que les permita alcanzar la etapa de Innovación propuesta en The CEO Forum on Educational Technologies (1999), o también identificada por la UNESCO (2002) como de Transformación.

Actualmente la mayoría de los participantes, particularmente los docentes, se perciben como algo preparados (44%) o sin preparación (39%) en el manejo del equipo audiovisual (ver tabla 8); y sin preparación (59%) o algo preparados (35%) en el manejo del equipo de cómputo (ver tabla 9).

Esto se puede explicar, porque a pesar de existir un marcado interés en aprender el uso de la tecnología, así como aprovecharla para su formación (ver tabla 10, gráfica 36 y 37), los cursos de capacitación durante sus estudios formales para el uso de las TIC sólo fueron reportados por un 13% del total de los participantes en el caso del equipo audiovisual y 36% para el equipo de cómputo (ver gráfica 34).

Asimismo, de los docentes que reportaron tener conocimientos en el manejo del equipo audiovisual, el 60% indicó que lo obtuvo mediante autoaprendizaje y otro 33% a través de asesoría o apoyo de amigos o familiares. Por otra parte, destaca el hecho de que los docentes que reportaron tener conocimiento en el manejo de equipo de cómputo, lo adquirieron principalmente por autoaprendizaje (45%), aún cuando también se reporta que éste fue adquirido en cursos particulares (18%) y por cursos en el trabajo (36%) (ver gráfica 34).

Finalmente, los profesores que habían recibido algún curso de capacitación en el manejo del equipo de cómputo, reportaron en su mayoría (55%) que éste había tenido lugar hace más de seis meses, al igual que aquellos que lo habían recibido para el equipo audiovisual (53%) (ver gráfica 35).
En resumen, la mayoría (58%) de los participantes se ubican en las dos primeras etapas del proceso de adopción de la tecnología; como se puede ver en la tabla 10.
Por lo que se concluye que aún cuando los reportes indican que la presencia de las TIC y el conocimiento para usarlas es limitado, existen condiciones favorables para que la inversión tanto en equipamiento como en capacitación docente en este país brinde resultados óptimos.

Referencias bibliográficas

CEO Forum on Educational Technologies. (1999, 1999). Year 2 Report, Professional Development: A Link to Better Learning " Meeting Individual Teacher Needs: The Teacher Technolgy Adoption Process". Retrieved 10 de enero, 2005, from http://www.ceoforum.org./reports.html

CREFAL. (19 de agosto, 2002-2004). Agustín nieto caballero. Retrieved 15 de marzo, 2005, from http://www.crefal.edu.mx/biblioteca_digital/enlaces/
educadores_latinoamericanos/colombia/nieto.htm

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Pisanty, B. (1998). Discurso de clausura del Congreso 40 años de cómputo en México. Paper presented at the Congreso general de cómputo. Computo.98@mx. México D.F.

Soto, M. L. (2003). El Currículum de la Formación Docente en América Latina, REVISTA INTRAMUROS: UMCE .

UNESCO. (2002). Information and Communication Technology in Education: a Curriculum for Schools and Programme of Teacher Development. Retrieved 16 de enero, 2005